¿Nunca os habéis preguntado de dónde viene la tradición de vestirse de flamenca para ir a la feria y cómo ha evolucionado el traje de flamenca a lo largo de la historia? Para entender esto, tenemos que remontarnos varios siglos atrás, cuando las campesinas y gitanas vestían batas de percal con volantes y llamativos colores para acompañar a los comerciantes en las ferias ganaderas.
De esta forma, vemos que el origen de este tipo de vestidos es totalmente humilde. Sin embargo el estatus del traje de flamenca como vestimenta oficial para ferias y romerías no llegaría hasta 1929. Ese año se celebró la Exposición Iberoamericana y supuso el verdadero despegue de este traje regional que evolucionaría con los años, gracias a que las damas de la alta sociedad comenzaron a interesarse por este tipo de trajes.
Sus telas, sus diseños, sus colores, sus complementos… Todo ha cambiado y evolucionado en el traje de flamenca a lo largo de casi 100 años. Eso sí, siempre ha mantenido algunos elementos en común, como el uso de volantes y de alegre colorido.
¿Qué cambios de tendencia podemos ver en el traje de flamenca?
El traje de flamenca ha estado en constante evolución. En sus incios, las mujeres más humildes utilizaron telas como el percal y el organdí, pasando al algodón y al hilo con el paso de los años.
Además del uso de un mayor número de tipo de telas, los adornos del traje de flamenca también han estado en constante evolución. Estos adornos se han ido adaptando a las tendencias de cada temporada. Así, se añadían encajes de bolillos, volantes, tiras bordadas, cordoncillos y un largo etc.
Todos estos adornos tenían algo en común. Y es que contribuían a mantener una de las claves del traje de flamenca, que era la de realzar la belleza de la mujer. Esto se ha conseguido temporada tras temporada adaptando el diseño a cada época. De esta forma, en los años 60 y 70 se realizaban estos vestidos con un diseño ceñido o con un corte abierto hasta la cintura.
Durante esta época también se experimentó otro gran cambio. En este sentido, los vestidos largos tradicionales dieron paso a un traje de flamenca mucho más atrevido, con altura a media pierna o justo por encima de las rodillas. Actualmente este tipo de diseños se suele utilizar sobre todo en niñas pequeñas.
Esta evolución constante en las tendencias del traje de flamenca también se ha dejado sentir en los complementos. Y es que según las temporadas y tendencias se han podido ver diseños con complementos como pendientes y flores para el pelo de gran tamaño y gran colorido, mientras que en otras temporadas esta tendencia era más discreta con complementos de menor tamaño.
Si nos centramos en la actualidad, podremos ver trajes de flamenca a la altura de los tobillos, manteniendo la alegría en sus colores y diseños que lo han hecho tan famoso.
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